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miércoles, 7 de abril de 2010

Identidad corporal

¿Por qué la operación bikini?
Afrodita, Venus, Citerea, Cipris, Pontia, Urania, Anadiomene... el mundo la conoce bajo un sinfín de nombres. Cuando subió al Olimpo, los dioses más poderosos no pudieron reprimir los clamores de admiración y voluptuosidad mientras las diosas más bellas palidecieron de celos...
Me propongo reflexionar sobre el cuerpo, porque a lo largo de estas últimas semanas he oído hablar cientos de veces sobre dietas, operación bikini y verano, al mismo tiempo he comprobado que los gimnasios se han masificado de público, todos deseosos de modelar el cuerpo para el periodo estival venidero.

Hombres y mujeres son cuerpo, son razón y son emoción, aunque no todos los expresemos de la misma manera y lo experimentemos de forma distinta. Las mujeres somos más cuerpo que los hombres, al menos de manera más explícita.
En occidente hombres y mujeres estamos influidas de manera distinta y específica en cuánto su cuerpo y apariencia; donde aún la belleza sigue estando más ligada a lo femenino y la fuerza a lo masculino.

Además en el caso de las mujeres se ha dado una dicotomización entre cuerpo y razón (aquí encontramos los clásicos y falsos clichés de si es guapa es que es tonta o las rubias siempre son tontas).

En cualquier cultura el cuerpo está íntimamente ligado a lo social y toda práctica social de un modo u otro es una experiencia corporal. El control del cuerpo a través de dietas, ejercicio físico y un tratamiento de la sexualidad se convierte en un control social eficaz, donde se articulan aspectos sociales, externos e internos.

Todas las personas, y más en concreto las mujeres, en la sociedad occidental han asumido el control del cuerpo a través de unas pautas de de belleza, un peso ideal, una estética y una imagen; que se traduce en un control social.

Las últimas décadas se han caracterizado por un culto total al cuerpo y a la imagen. El cuerpo ya no solo se ha convertido en un objeto de deseo sino que también se ha convertido en “símbolo de estatus”. Así mismo, la imagen corporal se ha convertido en fundamental para la construcción de la propia identidad.

En el proceso de socialización, el cuerpo es moldeado y construido conforme a las exigencias y cánones que marca la sociedad.

El cuerpo que somos está regulado, controlado, normativizado y condicionado por un sistema de género, diferenciador y discriminador para las mujeres. El cuerpo es un lugar de discriminación, sí; pero debemos entenderlo también como lugar de resistencia y contestación.

A través de la historia el cuerpo femenino ha sido “cosificado” de distintas maneras, ya sea como un objeto de reproducción, de placer, de belleza estética o incluso de pecado.

Si miramos en cualquier dirección, encontramos el cuerpo femenino, en concursos de belleza tanto a nivel nacional como internacional, en forma de promotoras en supermercados o centros comerciales en general, etc. Incluso existen canales eróticos, Play Boy por ejemplo, donde el fin es entretener con imágenes de sexo, dirigido especialmente a los hombres.

La exhibición del cuerpo se reviste de connotaciones sexuales, se sexualiza y las mujeres son sexualizadas y convertidas en objeto de deseo de una forma diferente a los hombres; convirtiéndose así en una forma más de dominación.

viernes, 5 de febrero de 2010

Lo desconocido de nuestros pequeños pueblos


Cuando me propuse dar carta de naturaleza a este blog tenía claro que no sólo quería hablar de esos maravillosos sitios que visitas en unas vacaciones y sobre los que puedes encontrar en cualquier sitio.

Cuando emprendes un proyecto personal como éste ha de ser, además, para ofrecer una visión particular sobre esos pequeños sitios, especialmente de mi región Castilla la Mancha, que se esfuerzan con escasos medios y grandes resultados en ofrecer a sus visitantes una oferta cultural y turística aceptable.

Es el caso de Recas, un pueblo de Toledo donde vive un amigo que tuve la oportunidad hace poco de conocer. Es un pueblo muy tranquilo y acogedor, con un detalle que no quisiera pasar por alto: sino integrador con la inmigración si al menos con buenas experiencias de convivencia puesto que cuentan con más del 25 % de población inmigrante, con el exquisito aporte cultural que ello puede generar.

Sobre los lugares de interés podemos destacar la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol que es uno de los lugares más conocidos y emblemáticos de Recas y, sobre todo, si hay un sitio emblemático y característico de Recas, esa es la explanada de la Virgen de la Oliva. Esta historia, sin duda , merece ser contada.

La imagen de la patrona de Recas, Nuestra Señora la Virgen de la Oliva, se encuentra ligada al árbol milenario del olivo. En concreto se trata de un olivo de dimensiones excepcionales, milenario, y que se configura como el punto de encuentro de una masa heterogénea de curiosos, religiosos o sencillamente investigadores atraídos por la singularidad, grandeza y frondosidad del árbol.

El olivo llega a Europa y a la península ibérica desde la Antigua Mesopotamia. Aunque según los estudios históricos la obtención de aceite de oliva empieza en la época paleolítica. El olivo, o como gusta llamar por estas tierras: la oliva, forma parte de la tradición y la devoción religiosa en Recas. Antes de la invasión musulmana de la península ibérica, sobre ese paraje y no muy lejos del Castillo de Canales, se levantaba una Ermita a la devoción a la Virgen.

Durante la invasión musulmana, la población visigótica escondía las obras de culto religioso para que éstas no cayeran en manos árabes y fueran destruidas. Los devotos de la Ermita anteriormente citada, usaron la frondosidad de la oliva para salvaguardar las imágenes de culto. Es por ello que desde aquella época este árbol ha estado ligado a la devoción de la imagen mariana a la que ha prestado su nombre. Después de la Reconquista, y por ello la recuperación de las imágenes, los cristianos retomaron con mayor intensidad su devoción a la Virgen de la Oliva. Según el legado histórico que llega a la actualidad, a través de la tradición, cuentan que la citada oliva “empezó a sudar aceite, que incluso en el día de hoy corre por nudos y junturas de los ramos de dicha oliva, aunque no tan sutil y delgado como se saca de la aceituna, pero oloroso sobremanera”. Este acontecimiento, unido a los anteriores, propiciaron las primeras peregrinaciones a la oliva.

Durante la Edad Media, dicho culto y veneración llegó a expandirse tanto que llegó a oídos de la Corte y el Rey Juan II. Dada la religiosidad del monarca, ordenó levantar en la zona un Convento llamado de Nuestra Señora de la Oliva, para que en él se alojasen religiosos observantes de la Compañía de San Francisco de Asís. Aunque este Convento franciscano del siglo XV desgraciadamente no ha sobrevivido al paso del tiempo, según los historiadores y expertos, su estructura podía estar formada por un gran claustro de forma cuadrada entorno al cual se disponían las celdas y habitaciones necesarias para la comunidad. Sufriendo a lo largo de los siglos ciertas ampliaciones de importancia, y pudiendo llegar según algún historiador a tener dos claustros con planta superior. En el siglo XIX, la ley de supresión de los institutos religiosos de 1809 impulsada por José I, la del bienio Constitucional (1820-23) y la desamortización de Mendizabal en 1836 acaban con la vida del Convento. Un escrito de 1840 del cronista Madoz nos ilustra el devenir del santuario “A media legua está el convento de frailes, que tituló de la Oliva, del que sólo existen los escombros, una huerta y una alameda contigua, que se riegan con manantial”. Tras estas épocas convulsas, la imagen de la Virgen de la Oliva fue llevada a nuestro Recas, y hoy en día descansa en su Parroquia.

Durante el siglo XX, más concretamente bajo el apostolado en Recas del párroco D. José María Gómez Jane, se adecentó una explanada con altar en el entorno de la oliva donde cuenta la historia que apareció la Virgen. En 2004, en la Explanada de la Oliva se colocó una escultura de bronce con la esfinge de la Virgen de la Oliva, fruto de la devoción de una familia de Recas, configurándose el paisaje que existe en la realidad.

El paraje de la Oliva es, sin duda, un elemento singular cuya combinación de leyenda, particularidad científica y devoción atrae a cientos de personas a lo largo del año.